Automatización que se mueve como una persona, no como un script
Un modelo de movimiento propio —entrenado con miles de horas de gestos humanos reales— genera cada scroll, toque y deslizamiento desde cero, en un móvil de verdad. Para las apps que corren en él, hay una persona sujetando el teléfono.
Las señales que delatan a un robot
Las apps analizan cada toque en cuatro capas. La automatización corriente falla al menos en una, al instante. Nuestro modelo está diseñado para superar las cuatro a la vez.
La entrada inyectada se delata como un ratón o un dispositivo fantasma. La nuestra llega como un evento de pantalla táctil genuino, desde hardware real.
Los dedos tiemblan, trazan curvas y presionan de forma irregular. Los scripts dibujan una línea recta como una regla, con presión plana. Nuestro modelo reproduce ese temblor humano.
Las personas empiezan despacio, aceleran y frenan. Los robots se mueven a velocidad constante. Nuestros gestos aceleran y frenan con naturalidad.
Los emuladores y los inyectores dejan huellas en lo más profundo del stack. PhoneFleets funciona en móviles físicos: sencillamente, no hay nada que falsear.
El mismo deslizamiento. Dos huellas completamente distintas.
Una línea perfecta con presión y velocidad invariables. Ninguna mano humana puede hacer esto, y todas las apps lo saben.
Una curva natural, una presión que crece y se desvanece, una velocidad que sube y frena. Indistinguible de una persona.
Por qué las apps ven a una persona, no a un programa
De miles de horas de movimiento real a un toque en vivo
Nuestro modelo propio se entrena con miles de horas de interacción humana genuina: curvas, presión, ritmo y todo lo demás.
El motor crea un gesto totalmente nuevo, nunca idéntico, para cada acción: no hay dos iguales.
El gesto llega a un móvil físico como un evento de pantalla táctil real, tal como lo haría cualquier pulgar.
Va incluido en cada dispositivo de tu flota, sin configuración ni scripts que ajustar. Simplemente se mueve como lo haces tú.